TÉCNICAS DE ESTUDIO



Podemos encontrar mucha bibliografía sobre este tema ya que, durante años, se consideró importante en la sociedad aprender técnicas de estudio.

El fracaso escolar y la masificación en las escuelas, hizo que muchos centros de estudio se preocuparan por enseñar determinadas técnicas, que pudieran orientar a sus alumnos a la hora de estudiar y memorizar.

1. La individualización de las técnicas de estudio


Si bien es cierto que, en opinión de algunos expertos, es necesario enseñar estas técnicas en los centros de estudio, lo apropiado es que se adopten por el alumno de manera individual en casa, utilizando aquellas que realmente encajen con cada uno.

En algunos países se estudian en las universidades y no seré yo la que diga que no se pueden estudiar técnicas de estudio en cualquier momento de la vida pero... cuanto antes mejor.

Cualquier técnica de estudio es mucho más fácil de aplicar con niños de entre 8 y 12 años. Y sobre esa edad es cuando ya tienen que tener hábitos de estudio que pueden conservar a lo largo de su vida.

2. El entorno como algo importante


Un factor en el que suelo incidir mucho es en el entorno del estudiante. Tanto el entorno físico como el emocional, harán que el estudiante pueda o no aplicar determinadas técnicas. Por eso en este blog hablaremos largo y tendido de la motivación y la relación padres e hijos.

Hay que tener en cuenta que las técnicas de estudio deben adaptarse al individuo y a su entorno, siempre cambiante, y no al revés. De esta manera, el estudiante será capaz de aplicarlas en cualquier entorno físico y emocional a lo largo de su vida.

3. El aprendizaje activo


La única forma de aprender técnicas de estudio eficaces es aplicarlas en el día a día de una forma activa y dinámica. No sirve de nada aprenderlas de una manera teórica, es necesario el aprendizaje activo y el entendimiento de las mismas.

Vivimos en una época en la que la enseñanza es prácticamente mecanizada

  • Se dictan los resúmenes a los alumnos en vez de enseñarles a hacerlos por si mismos. 
  • Se señala aquello que se debe subrayar, en vez de enseñar a los alumnos a determinar las ideas principales de un texto. 
  • Incluso hay docentes que directamente escriben los esquemas de cada lección en la pizarra para que sean copiados por sus alumnos. 


Existe poca vocación, y desde luego ninguna individualización, debido a la gran cantidad de alumnos por aula y la poca motivación que existe a día de hoy entre nuestros jóvenes y algunos docentes.

4. ¡Ponte a Estudiar!


A nuestros hijos les decimos cosas como: “ponte a estudiar”, como si eso fuera algo que deben aprender de forma innata; a veces incluso les marcamos un tiempo mínimo de estudio: “estudia al menos dos horas”Luego les preguntamos la lección y nos extraña que no se la sepan si llevan dos horas estudiando.

Veamos con ejemplos lo que les estamos pidiendo a nuestros hijos:

Imaginemos que nos contratan en un trabajo dentro de una multinacional. Sin más, tenemos un ordenador delante de nuestra mesa, que tiene un montón de programas personalizados de gestión que no sabemos utilizar, y nuestro mentor nos relata, únicamente, el nombre de cada programa y dice: “ponte a hacer tu trabajo”. Tres horas después nos pide que le entreguemos un informe sobre los gastos mensuales de la empresa y lo expongamos en público.

Imaginemos ahora que nos contratan de aprendices en una pastelería y nos cuentan el nombre de cada máquina y tipos de harina que existen el primer día. El segundo día, ya nos piden que sepamos hacer cada tipo de pan, pastel o tarta que se hacen en esa pastelería, solo porque ya sabemos el nombre de las máquinas y los tipos de harina.

Probablemente a todos nos resultarían más que extrañas estas situaciones. Y desde luego ninguno seríamos capaces de llevar a cabo nuestro trabajo, o lo realizaríamos de la manera menos adecuada, con mucha frustración y perdiendo mucho tiempo.

Quizás con estos ejemplos veremos más claramente por qué nuestros hijos entienden el estudio como algo abstracto con lo que muchas veces no saben ni por donde empezar.


5. La frustración


Lo que más vemos hoy en día los profesores es la frustración de los alumnos. Muchas materias, teoría... si le preguntas a la mayoría de los chicos te dicen que para ellos:




  • Cuando se tienen que poner a estudiar no saben por donde empezar.
  • Estudiar es aburrido.
  • Estudiar es leer muchas veces algo hasta que te lo sepas de memoria.
  • A veces abren un libro y solo tienen ganas de cerrarlo de nuevo
Cuanto más tiempo pase un alumno en esa situación mayor será su frustración, más desconcierto tendrá ante todo y menos capaz será de realizar las tareas que le mandan en su centro de estudios.

Buscará alternativas, modos de evadirse de esa frustración, sobre todo en la adolescencia. Y los encontrará, hay cientos (videoconsolas, móviles, televisión, música...), e intentará quedarse en ese mundo en el que es capaz de sentirse mejor y no sentir frustración por lo que tiene que hacer, lo que hace o lo que no hace.



En este blog vamos a contaros técnicas de estudio y de trato con los niños/adolescentes, para que esto no ocurra o deje de ocurrir.


Si necesitas nuestra ayuda igualmente o sientes que "No te haces con tu hijo/a", ponte en contacto con nosotros en los datos que encontrarás en el desplegable, o escríbenos un comentario y te responderemos.



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